Desinformación: El verdadero Dilema Social

Empecemos.

¿Pero cuál es el verdadero comienzo de todo esto? Es un dilema parecido al del huevo y la gallina: ¿fue primero la desinformación o la falta de hechos reales?

Vamos a analizarlo y dejaremos que ustedes decidan.

En estos días se habla de desinformación para referirse a la falta de información verdadera. Pero ¿qué quiere decir esto? 

Desinformación en la era de la sobre-información

Suena contradictorio y lo es. Imagina a una hormiga frente a una montaña de azúcar que le supera en tamaño unas mil veces: así es la humanidad frente a la información disponible en el siglo 21.

Hoy en día, la tecnología es centro de muchas cosas y la más importante: de cómo nos informamos. ¿Ya viste The Social Dilemma, el último documental de Netlfix? Puso sobre la mesa el tema de la desinformación y es importante ¿por qué?:

La información falsa viaja seis veces más rápido que la verídica

New Scientist Magazine

En las redes sociales creamos un universo personal en el que seguimos a quienes consideramos como nosotros o parecidos a nosotros. Buscamos a quienes opinan o sienten como nosotros. En un artículo sobre los pilares de la desinformación, el periódico El Tiempo habla de cómo “el acceso a la información a través de redes de amigos puede generar una cámara de eco formada por noticias que refuerzan los sesgos propios.”

Ese fenómeno en el que buscamos validación de nuestras propias opiniones con terceros que resuenen con nuestras idead tiene un nombre: confirmation bias (confirmación del juicio).

Nos informamos por nuestros amigos, por nuestras redes. ¿Cuántos no abren Twitter, Facebook, Instagram o Médium y leen las noticias en algún perfil?

Ah, exacto. SOLO LEEMOS LOS TITULARES. No solo vivimos el confirmation bias, sino que además no somos responsables con lo que consumimos.

La era digital ha traído con ella un montón de información que es difícil de digerir, así que, para consumir más en menos tiempo, leemos menos. Y de quienes nos interesa.

Los hechos se vuelven datos que nos da a su manera el medio del que tomamos la información: “Obtenemos información de formas que nunca habíamos tenido que procesar, mezclada con publicaciones en redes sociales en las que no prestamos mucha atención a la fuente”, fue una de las frases que se recopiló del festival de periodismo en Perugia en 2017. 

Siendo así, el 9 de julio de 2020, el Washington Post actualizó el conteo de Noticias Falsas que ha dicho Donald Trump. El resultado: 20.055 en 1,267 y contando. Aquí está la gráfica:

Gráfica del Washington Post sobre las Fake News reportadas por Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Uno de los factores determinantes para comprobar si una noticia es cierta o falsa son los hechos: ¿Cómo sé si son falsos? ¿Parece que están amañados?.

Revisar los hechos sin juicios de valor nos ayuda a saber qué es cierto y qué no; qué es informativo y qué puede considerarse desinformación. En las facultades de periodismo les enseñan a siempre hablar con la fuente y con una fuente que contraste, es decir: analizar las dos caras de la moneda.

La desinformación es más grave con las fake news. Estudios lo comprueban: La información falsa viaja seis veces más rápido que la verdadera.

¿Cómo compites contra algo que es 6 veces más rápido que tú?

Posverdad

Este término es familiar y a la vez extraño. La posverdad se volvió importante en los últimos años, fue la palabra del 2017 y según el diccionario de Oxford es cuando “los hechos objetivos son menos influyentes en formar la opinión pública con respecto a la emoción o las creencias personales.”  

En ese mismo artículo, el filósofo A.C Grayling dice que se trata de un “mi opinión importa más que los hechos” que se ve aún más con las redes sociales…

¿Se acuerdan del confirmation bias? Ahí es donde entra la posverdad; al fin y al cabo, estamos en un mundo en el que cualquier persona puede publicar sus opiniones y cualquier otro ser puede hacer eso de esas opiniones, sean o no verdad.

Puedo decir en cualquiera de mis redes sociales que el universo gira alrededor de la tierra y no del sol ¿Dejará de ser menos cierto o falso por que algunos no me crean?Bienvenidos a la posverdad: donde incluso lo falso puede tener seguidores, aunque siga siendo falso.

Cómo combatir el verdadero dilema

El punto clave es que debemos aprender a consumir información. Les traemos un ejercicio mental simple. Vamos a respondernos estas preguntas :

  1. ¿Cuántas noticias recibimos por redes sociales (incluido WhastApp) todos los días?
  2. ¿Cuánta parte de esta información reenviamos?
  3. ¿Cuántas veces comprobamos esa información antes de reenviarla?

El  primer y casi que último paso para combatir la desinformación y la posverdad es la confrontación. Twitter, WhastApp y Facebook han implementado políticas en las que evitan la difusión desmedida de noticias falsas.

Se trata de hacer un simple chequeo de los hechos. Tenemos el mundo a nuestros pulgares ¿por qué no hacemos uso de ellos para verificar lo que fundamenta nuestras opiniones?

Incluso preguntarle a alguien que consideremos que puede saber más que nosotrros sobre el tema es una forma de contrastar fuentes de información.

Entonces, volvamos a lo que hablábamos de lo que les enseñan a los periodistas en la Universidad. Uno de esos saberes principales para ellos es este, que vamos a modificar para propósitos de lectores informativos:

Cuando voy a consumir una información, me pregunto estas 4 cosas:

¿Lo que estoy leyendo es importante?
¿
Lo que estoy leyendo contiene más de una sola fuente de información y está citada?
¿Lo que estoy leyendo me ayuda a formar una opinión o es la opinión de alguien más?

Podemos consumir responsablemente la información que nos llega y enseñar a nuestros amigos a hacer lo mismo.

No podemos decir que tenemos la solución al problema, pero hay que reconocer que para superar el verdadero dilema social se necesita de los hechos y hacerlo persona por persona.

Nuestra invitación es: construyamos un futuro mejor y más informado.

BIBLIOGRAFÍA

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