¿De qué te sirve tender la cama?

En algún punto de nuestras vidas, hemos sentido que tender la cama es más una carga que una tarea que traerá satisfacción. “La tengo que destender otra vez en la noche”, “no tengo tiempo”, “nadie va a entrar a mi cuarto hoy”…. Pero, en realidad, tender la cama es más que una cuestión estética. ¿Por qué?


Crea el hábito de la disciplina.

La disciplina es la capacidad de hacer algo incluso cuando no queremos, porque es nuestro compromiso. Incluso tender la cama puede ser un pequeño compromiso que ayude a incentivar un hábito que todos deberíamos tener, porque ayuda al desarrollo profesional y personal. También es una buena forma de cultivar el pensamiento de que todas las acciones en la dirección correcta importan, aunque sean pequeñas.

Da la sensación de productividad.


Nuestros días se componen de pequeñas tareas que debemos cumplir: bañarnos, desayunar; para unos, hacer ejercicio, para otros, leer. Dentro de esta lista de tareas a realizar también está tender la cama. Hacerlo va a generar una sensación de que se están cumpliendo las tareas del día, dando satisfacción, que llevará a la impresión de que se pueden realizar muchas más tareas. Ser productivo también es un estado de ánimo que empieza por los pequeños detalles.

Genera la sensación de querer limpiar más

Llegas a tu cuarto, tienes la cama tendida ¿pero la ropa en el suelo? No es usual. Esto es porque tender la cama te anima a querer arreglar todas las otras cosas de tu habitación que generan desorden. Y el orden físico también ayuda al orden mental.

Creemos que todas las acciones hacen la diferencia. Y tender nuestras camas es una de ellas. Para algunos, incluso, se vuelve una necesidad que desencadena reacciones positivas: buen humor, meditación, sensación de empezar bien el día. Lo que sí nos queda claro es que el orden mental y la disciplina son necesarios para el aumento de nuestra productividad, y ambos se pueden lograr con acciones como esta.

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